Los fandubs de Netza

Me encanta traducir. De hecho desde niño siempre me llamó la atención el doblaje de caricaturas y la localización de videojuegos. Después descubrí mi ‘lado poético’ y me interesó la tradución literaria. Eso aunado a mi perfeccionismo psicópata :p y a las ganas locas de compartir con otros la sensación exacta que pretendía el autor me hicieron un traductor quisquilloso. Aunque no niego que malinterpreto de repente y hasta le meto de mi cosecha, pero bueno.

Sé que canto mal. Pero me encanta traducir canciones porque tienen el reto adicional de la métrica y la rima.


Kaze mo, sora mo kitto

Te perdías entre la multitud
Y dándome la espalda
te decía adiós

Hasta ayer
juraba
que todo esto era mentira

También fuimos egoístas
Por cualquier cosa solíamos pelear
Sin saber que algún día
Yano te podría ver
Y te irías

Y corrí tras de ti para
decirte que te amaba y que siempre te amaré
Y así
el viento y el cielo
nos envolverán
solo a nosotros dos


Ai no teema (Mother 3)

De este alguien más cantó mi traducción


Runner (Macross)

Esta es de un concurso de karaoke. La mitad es la original y la otra mitad es el fandub.


Life goes on (Antique)

Esta es la que peor me ha quedado. Pero la más sentimental


De esta sólo subtitulé el japonés al español y viceversa

Te quiero, dijiste (Sazae-san)


The island song (ending de Hora de aventura)

Canciones a mi novio

Por todo el tiempo que pasé (2008)

La noche empieza a caer
Y me pongo un poco inquieto
Porque hoy vas a venir

Si uno dentro del otro
Nos decimos un te quiero
Se me vuelve eterno el tiempo

Por todo el tiempo que pasé
Soñando despierto este momento
Mi corazón ya tiene dueño
Un amigo y compañero

Si te dijera que moría
Por volver a envolver
Tus tibias manitas
De nuevo en las mías

Por todo el tiempo que pasé
Soñando despierto este momento
Con la fuerza de mil soles
Y la luz del universo

Por todo lo que te lloré
Sufriendo este sentimiento
De saber que estás con otros
Cuando soy yo quien te quiero

Versos para David (a modo de canción popular) (2011)

(Cántese con melodía entre Serenata Huasteca y La maldita primavera pero con voz de Amanda Miguel)

quiéreme aunque sea un poquito
qué no ves? lo necesito
estos días de estar solito
duelen a mi corazón

escribí un “te extraño” en la arena
esperando te gustase
o de menos recordaras
que yo siempre pienso en ti

Ya quiero que sea domingo
para verte otra vez
y tomarte entre mis brazos
y jamás dejarte ir

un lobito andaba suelto
hoy por toda la ciudad
dice que no tiene dueño
le gusta la libertad

Ay malditas soledades
a todos nos dan igual
a mí me agarraron triste
y a ti con alguien más

No es que tu amor sea ingrato,
yo también soy un cabrón,
solo que en la chilladera
yo soy el más jotolón

Los novios pobres

Cada fin de semana después de las doce de la tarde podríamos vernos para salir y estar juntos hasta antes de las nueve, si era quincena podríamos ir al cine o a la cineteca que es más barata y nos hace descuento del 50% por ser estudiantes. Ella no trabaja pero como si lo estuviera porque solo tiene los fines de semana libres. Está en el colegio militar, y a veces le toca guardia y pasan hasta 14 días, casi medio mes, sin verla.

Los mensajes del celular nos cuestan un peso, y como no es mucho podemos hasta darnos el lujo de pelear (y de gritarnos, y reprocharnos) via tecladitazos. Pero yo soy un estudihambre de letras, y todas estas cifras, los días, las horas, los precios, los trimestres y las calificaciones me dan igual. Sólo sé que tú y yo somos 2 y que nosotros menos tú es igual a yo negativo. O algo así. Que me gustaría salir con otra pareja más para decirles que dos más dos es lo mismo que dos por dos, y que a ver quíen se anima a ser nuestro quinto malo.

Salimos a Coyoacán porque te queda cerca y a mí me recuerda la prepa y cuando nos conocimos. Apenas me alcanza para invitarte un café en vasito de unicel y quizá unos churros para los dos. Intentaremos matar alguna hora paseándonos por la librería, y tú me sigues tímida preguntándote por qué no te tomo de la mano. Hasta los vendedores saben que algo pasa. Ese par juega a un nuevo autismo.

El patito violado

Érase una vez un patito al que un perro malo le dio violín. El patito estaba solo y aburrido sobre las piernas de una amiga extrañando la bolsa enorme donde su padre lo colgaba. Pensó primero en ahorcarse un día de tantos con la cadena que tenía incrustada en el cogote, o dejar que su medio hermano el Pepper lo ensuciara con babas hasta que quedara negro y lo tuvieran que tirar. Él no estaba vivo y en eso tenía desventaja. Pero ya estaba acostumbrado a toda esa pasividad. Pasar de mano en mano por dos escuelas y un gimnasio, que unos dedos curiosos le pasaran los intestinos de la panza a la cabeza, de que le robaran besos en el cuello y que le buscaran un hoyito para meterle el dedo. Eso de «hoyo aunque sea de pollo» había degenerado en él. Un pico no puede sonreír y tampoco muestra sentimientos: en esto se sintió minusválido.

Tecnofilia

Fue en la época en la que muy pocos se imaginaban canciones digitalizadas en menos de 5 Mb, y empezaban a hacerse comunes las pantallas a color. Los únicos lenguajes de programación que se enseñaban en la escuelas eran el BASIC y el LOGO, y los pocos juegos existentes eran de 32 colores en pantallas de 640 por 480 pixeles, con música generada en el CPU en forma de trompetillas de alarma a diferente volumen e intensidad.

Aunque me tocó ver a un tío manejando hojas del excel de esos tiempos, la computadora de la casa de la abuela se usaba más que nada para jugar. Una tía que ya iba para los 30 llamaba seguido para preguntarme cómo se entraba por MS-DOS al juego de la viborita. No sé cómo los niños nos entendíamos tan fácil con todo.

Incluso el abuelo, aventurero y de juventud licenciosa, se animó a retarle un ajedrez a la máquina. Me encargaron enseñarle cómo. Él se sentía muy seguro por ser casi siempre tan invicto en los ajedreces de verdad que se juegan en tablero con los parientes y amigos, tanto, que al decirle cómo mover las piezas (todavía no tenía el placer de conocer a los mouses) se sonrió por ser eso tan sencillo. Todavía recuerdo la interfaz. Era bicolor. ¿Cuántos colores se necesitan para jugar ajedrez? Era hasta más sencillo. El competidor no se tarda nada y siempre tira la pieza que toca.

Dicen que era muy bueno. Nunca he jugado con él. Seguro perdería, soy muy malo en eso de los juegos de mesa. Por ejemplo, hasta el día de hoy, nunca le he ganado a las damas chinas a mi abuela. Ella es la campeona y así estamos todos felices.

– ¿Cómo hago un enroque?
– ¿Qué es eso?

Al abuelo le dio un escalofrío. Iba a perder.

 

Poco esto ya vemos

Cuento paralingüístico
(oct-02)

Cuando fui a Hidalgo a alfabetizar gente, me pasó algo muy curioso. Ya sabes, era algo que había planeado desde hace mucho tiempo: teníamos libros, planas, impresiones, lápices (por si hacía calor) muchas tizas y un pedazo de lona negra grande que compramos entre todo el salón. Era primer trabajo de campo hasta para el profe, que s equedó con las ganas de hacerlo cada año.

Pinche profe… Todo un lingüista, con diplomados en Beijing, y hasta estudios en Moscú. Mexicano gringillo, chicano a medias. Le admiré sus técnicas, explicaba bien y sabía mucho, tanto que le creíamos un potente diccionario y conjugador verbal. Traducía tan rápido que, en aquellas tardes de calor y embriaguez, me hacia sentirme mierda, mierda rápida, pero no simultanea y mística como él. Por eso mismo no me le despegaba. Seguirle era patético, daba risa y puede que hasta irritante, pero ambicionar a ser más, por eso de la ventaja, ya no me daba pena.

¿No se te hace curioso cómo se da eso de la interculturización, pero a nivel personal? El cómo un profe mezcla su vida con… no sé… ¡con mi perro el Bartolo! Mi perro el Bartolo tiene todo un estilo de vida que envidiaría cualquiera: es un perro vegetariano que le gusta asomarse por la ventana y mirar los almendros por la tarde, nunca ruega por comida, duerme sólo lo que considera necesario y de vez en cuando nos exige pláticas de desahogo. Pero no aspira a nada más. Y bueno, el profe es el profe. Si bartolito fuera de él, sería más como yo… ¿sería bueno o malo? Mi muy bicolor perro me ha vuelto un vulgar maniqueista.

Te lo digo porque allá llegamos a otro mundo… yo no lo conocía, me sorprendió que la cosmovisión de unos cuantos, cuando se está en un lugar así, tan limitado, cambiaba la percepción de terceros. Si cada cabeza es un mundo cada comunidad es un universo completo, que se rige solo, la llegada de uno que otro cuerpo extraño revoluciona cada vida…

Lo primero que necesité aprender fue a dejar de subestimar, y eso no es fácil, pues uno puede actuar, y el otro puede hacer como que no se da cuenta, pero allá lo hipocresía no se tolera. Ocultar la pretensión te dejaba en ridículo. Y esto de verdad que te pone a pensar: “Llevo estudiando diario desde hace meses tal y tal dialecto, declino sustantivos y conjugo verbos, sé frases hechas y utilizar las partículas de respeto, traduzco a la velocidad a la que escucho y medio sé reconocer 14 vocales, pero si no entiendo su chingado ser extralingüístico todo vale madres”. ¿Era un error estudiar la lengua en función de su traducción, solamente? ¿Y un error con qué o sobre qué? ¿Para qué?

No iba a salir de ahí peor de lo que entré. Fui dispuestísimo a aprender, con mis ya sabidas reservas… Era muy importante poner atención. En esos tiempos pensaba mucho la subjetividad de las acciones. Ahora, al parecer, ya no pienso tanto en ello, así como el mudo no se explica a sí mismo diariamente porqué no puede hablar. En fin. Pobres mudos. El rango de mi esfera no los toca si no es en estos tristes ejemplos.

[incompleto]

Melancolía

Poema filológico
(9-jul-03)

Muchas sílabas
para describir
un sentimiento
tan conocido
y tan familiar.
“la bilis negra”
en dos palabras
y un artículo
determinado.
Concepto griego,
Monomanía
psicológica,
o psiquiátrica,
al fin demente,
al fin maniaca.
Monos, manía,
psijé, y logos,
Kolia, xolía
Dicen los cultos
que saben latín
y también griego.
El nombre dice
“soy sustantivo
que tiene plural,
diminutivo,
aumentativo…
palíndromo no,
ni me conjugo:
en vez de eso,
me declinaba
-en la juventud-
en tantos casos…
Ahora añoro
cuán flexible fui,
lo que decía,
cómo variaba…
[incompleto]

Mari, la de tres años

Cuento voyerístico

Le dicen Mari, no sé cómo se llama. Entre su casa y la mía hay un pasillo destechado de metal y cemento que de orillas tiene barrotes sucios y de pintura blanca, por donde puede caerse un perro pero no una niña. Por eso su mamá, (una muchacha que conoció el hijo del vecino cuando se fue a EEUU, tampoco sé su nombre) la deja ahí todo el día, bajo el sol y con la puerta abierta por si se quiere meter a sentarse o a ir al baño.

Creo que no ve tele. El sábado en la mañana, cuando trapeaba la entrada de la casa en shorts, descalzo y con playerita, se me quedó viendo. No me importó que me viera, me dio gusto que alguien estuviera apreciando lo que hacía. Prefería verme. Fue curioso que ninguno de los dos se incomodara. Luego llegó mi mamá y nos cerró la puerta.

Sabe estarse quieta y eso me preocupa. No es una niña escandalosa que habla a gritos como sus tías políticas, dos oligofrénicas de más o menos ocho años. Se dicen “Vas a ver horita Fani”, “vas a ver horita Diana, te voy acusar”, “Amá, la Fani no me quiere dar de sus chicharrones” y la señora “¡Fani! vas a ver cómo te pongo horita” Y ella viendo callada, pensando. Tengo miedo de que aprenda a portarse y a hablar como ellas.

El domingo conoció a mi perro. No sabe que le gusta comer niñas (hasta ahora no lo ha hecho, y la verdad, sus más o menos 30 centímetros de largo sólo me asustan a mí). El le ladró y ladró, ella le sonreía sin miedo y sin llorar (no como sus tías políticas), él se apaciguó y movió el rabo. No la vaya a querer más que yo, no se vayan a querer sin mi.

Su padrastro (un amigo mío de la infancia y de apenas 2 años más que yo) ya tuvo una hija con la mamá de Mari. Como todavía no aprende a hablar, para mí es como si no figurara. Pero importa. Hay que cuidarla del sol y no dejar que se aleje de su madre. Su padrastro vive en la casa, estoy seguro. Quisiera verlo, aunque sea de lejos. Ya va para seis años.

Desde hace mucho digo, de vez en cuando, que soy hijo de la chismosa. Ella me dio muchos de los datos que he dicho aquí. Pero el más terrible me lo dijo mi hermana. “Hola, Anbeto“. Yo me llamo Alejandro. “Así te dice la niñita de enfrente.” Quedé como paleta. Su padrastro se llama Alberto, y le dicen Beto, Ella vivió desde que nació en EEUU, y supongo que ahí aprendió a, an, o and. Tal vez piense que a todos los muchachos de mi edad se les dice Beto y que an (bien de a/an, bien de and) es algo así como un artículo determinado y que los nombres propios pueden llevarlo. Es un tipo de error que no debe tener una niña que ya tiene tres años. ¡Santo Cristo! ¿Qué va a ser de ella? Cuando entró a la casa a mi perro le dijo angwagwaw. lo tomé como juego. ¿Pero y si no lo es?

Hoy vino en la mañana y mi mamá le enseñó a decir perro. Algo es algo. ¿Pero y lo que no le enseñen? El Domingo su mamá fue a comprar tortillas y ella pensó que la habían abandonado, se puso a llorar y a gritar “maaaaa maaaaa”. Su abuela trató de consolarla pero la niña no entendió. Te parte el corazón.

***

Por fin la vi viendo tele. Ella la educará y la enseñará hablar como en donde vivía, con su sintaxis extranjera y sus abundantísimos “lo siento”, cortesía de los malos traductores de caricaturas. Pero algo es algo. La nuestra ya no es lengua materna (tan mediocre): es lengua televisiva.

La letra china

Cuento glifofílico
(ene-03)

Cuando se escribió la primera receta, o sea hace mucho mucho tiempo en algún lugar de la mística China, se especificó que ese pedazo de tela bicolor debía hervirse con el caldo. Los mares de nubes plateadas con sabor a escama de tiburón y tallarines sin huevo tenían además de un provecho para la panza y un goce para la nariz el molde y patrón de cocinado, que al contenerse en sí mismo pasó a ser solamente un modesto ingrediente. No fue por capricho. El poder de un símbolo que denotaba al mismo tiempo una sola sílaba y una sola palabra y un solo significado (que era a su vez una idea) era grande por su permanencia muy superior a la propia tuya o mía, pues ya ni los nombres de las flores iban a durar tanto. Hoy, uno puede tatuarse de por vida un agua al lado del ombligo de nuestro primer sustento, con los mismos trazos de hace 5000 años, tanto éxito ha tenido el anhelo de dejar un rastro en el mundo al que llegamos quién sabe cómo sin solicitud ni deseo.

Hijo de tantas innumerables casualidades fui ese yo tan accidentado. Que gracias a dos o tres consejos y ocho delitos más o menos horribles me llamé así o asá, dos rimas con catorce sílabas me dieron un beso en el cuello y el polvo encapado en un vidrio me quitó la virginidad. Si el alcance del azar es fuerte el de la letra china es más. No es exageración. Yo siendo un gran pensador autobautizado pienso que la voluntad (aunque netamente biológica, exprésese como se exprésese) es el “gran principio dinámico de la sociedad”, (cosa que, por cierto me da un asco diarreico).

[incompleto]

La bolita de paja

Cuento autobiográfico
(feb-03)

I

Uno de tantos días, no hace mucho, una piruja y un homosexual tuvieron un hijo hecho de estambre. Ambos estaban incapacitados para procrear, uno por gusto y la otra por costumbre, así que adoptaron, cada uno por su lado, a una madejita de hilos enredados unidos por un lazo amarillo, elaborada por un sabio y metafísico dinosaurio. Lo que pasa por el aire de la realidad durante instantes cósmicos, casi siempre, ha pasado antes por le mente de algún ocioso. Estos hilitos blancos fueron en la fantasía pedazos de tierra corriendo por estepas solitarias y secas, o arbustos muertos impulsados por el viento, irónicos, invocados por la triste manifestación de algún comentario de más: “La bolita de paja”.

– Tenemos un hijo – dijo la orgullosa madre.

– Tenemos una hija. – corrigió el marica – Es mi hija, y se llama izta citlali.

Para él, este engendro no era blanco. Era una estrella de sal:

– Blanca, no marina. Blanca.
– Yo quiero casarme vestida de blanco – cantó ella.
– Lo nuestro es un juego, vida. Yo me casaré de negro, aunque no se legalice.

El padre la adoraba. Le dio paseos, la alimentó, le narró cuentos, le quería. Era este objeto inanimado el blanco de toda su paternidad frustrada.

– Lloro porque la quiero mucho.
– Lloras porque no conoces el amor.

Y, ciertamente, ninguno de los dos lo conocía. En esto eran cómplices, lo ambicionaban: querían dárselo, intercambiárselo, si se podía. Lo buscaron en besos, cantos, lenguas (muchas lenguas), sueños y juegos de palabras. Pensaron mucho, y siempre fracasaron. Ahora, él está en su cuarto escribiendo cuentos, ella ya se aburrió de hacerse pendeja sola.

– Yo tuve una hija. La perdí en un camión, un día que llovía y no había pasaje. La tenía en mi barriga, y su madre, que era una mujer fácil, me la encargó. “Quiero verla mañana” me dijo.

– ¿En la prepa? No mames güey estás loco…
– En la prepa de Coyoacán. Un día la raptaron…
– Tus braquets me picaron la lengua… cuatro veces.

Cerró los ojos y abrazó una almohada para tapar su desnudez. Seguro pensó que su hija había venido al mundo solamente para ocupar esos segundos de plática.

II

(abr-03)Meses después estaba el marica ya reformado partiendo boletos y encarando descarados, y para sorpresa suya y nada más suya porque la otra se fue con un otro para fornicar porque era estudiante de medicina y vivía solo con un perro que se deshacía de verlo, encontró a su hija renovada, que si quería nacer en papel porque tiene la superficie donde se pueden marcar gestos, cariños y santas palabras, pudo: Una estrella de cartón, blanca esta vez, nacida en marzo, gracias a uno de tantos alejandros que sí era como él pero no tanto (diferente al de la lengua alambreada), viéndome, esperando, buscando inanimadamente una cruel venganza que se empezó apenas a escribir y de la cual serán ellos testigos bajo el peligro de muerte por capricho y dolor.

III

(jul-03)Dejó de trabajar ahí y dejó de ver al otro alejandro casi diario para ver a otro alejandro también que un día me guiñó el ojo y no supe que hacer, en el nuevo trabajo donde si tenía suerte me pagaban lo doble o lo mitad del anterior, dependía, donde conocí a una niña de un tío secuestrado que hacía testamentos y comía yo comidas corridas sin carne y mucho chile, caliente y picoso que me prendían. Ella me dijo “no te vayas, no seas ojete” yo dije “no, nóme voy namás jugaba”, y se quedaban callados porque decían que hablaba raro, porque ellas no saben que mi lengua materna es el diom, y que así hablo es porque así pienso, que cuando hablo en español estoy como huérfano que dice que no tiene madre si dice algo, y que así veía las cosas y que así salían, no me importaba si sonaba como querían o no. “Pinche mundo surrealista” dijo, yo me reía con mi cara de estúpido (<<estúpido>> significa <<tonto y ridículo>>) con los cachetes inflados y ovales, ella con sus ojos tan sexys y sus senos tan pequeños y varoniles que quise brincarle y lamer uno hasta que sudara, qué calor, mucho tiempo solo, estoy muy urgido porque ya pasaron casi más de siete meses desde el alejandro uno que se oxidaba la lengua, y el alejandro cinco que se apellida aoyama además de tener un apellido del uno no le intereso ya, me frikié, no le he preguntado al maestro qué hacer en esos casos, ya me llevó a un bar gay, me dió miedo, me emborraché, le pasé el mentón por la barba como un perro, pensé “titut… chu? ” y “mishiáuiam” porque no hice lo que quería e hice lo que no, me atormento, afuera está lloviendo, ya tengo que dormir, mañana voy a trabajar otra vez, sin esperar que nadie me haga caso, es tiempo perdido, no voy a fornicar con nadie, y puedo decirlo en cuatro idiomas, y aprendo idiomas para eso, para decir me quiero morir y que todos me entiendan.

IV

Las cosas iban perdiendo su interés. Él había hecho un berrinche, dijo “yáno rregréso” y el sábado no fué, ni el Domingo, si es que se trabajó porque no supo, ni el lunes, hoy es martes y está en su casa comiendo croquetas dulces.

La jefe, Ana, que es el nombre antípodo de alejandro en su mundo achatado, tomaba una cubeta con tantos litros de agua, le vertía unas tres cuatro cajas de Maizena y metía la mano, hacía una mezcla blanca, caliente, ponía su mano frente a nosotros y, con los dedos cubiertos de ese semen frío de maíz, aunque en su mente decía “chupa”, se le oía decir “Necesito que pases tu lengua por estos dedos”, y los muchos setenta y tantos que éramos, íbamos, pero todos lo hacían menos yo. Yo me quejaba, “Nosestándándoatóleconeldédo, ¡compañeros! ” ellos no me hacían tanto caso como los demás superiores que me ficharon de perturbador, necesitaban el dinero, no era tan difícil, podían aguantar más y si nos pagaban las horas extras podíamos salir con la frente enalto, pero hasta el momento no los han dado y solo agachamos la cabeza esperando unos pesos más en el próximo cheque.

¡Súmanse el ombligo! ¡No digan/pongan/tengan malas actitudes hacia sus compañeros/mí! (Y yo esperaba el silencio para decir ¡! Agachones! ) Eso es lo que he estado haciendo, mira, se me ven las costillas, y la cara siempre la sonrío, hasta cuando digo que nos abusan, y por tí, Selfi, y esas amigas nuevas que orinaban en la taza las dos al mismo tiempo y que jugaban a quitarse los vellos púbicos para hacer pactos de hermandad, y que me dieron esa imagen de senos enormes (¡tan diferentes a los tuyos! ) con una canelita en medio, lista para que yo te la quite y me la coma y te burles después de mí.

Me los quité de un tajo. Ya están, inconscientemente, en el proceso de olvidarme, y eso es más que quedarse todo solo. Quisiera volver pero, ya dí la renuncia de honor, Alejandro me despachó cuando forzadamente me dijo “¿has visto a la de captura que… ? ” Yo dije “No güey”, ya, ya no podía. ¿Los empiezo a olvido ahora? Sentiría que esos días de trato donde aprendía algo cada tantas horas fueron inútiles en todos los sentidos.

[incompleto]