El síndrome Quetzalcóatl, lo que uno proyecta y no sabía…

El síndrome Quetzalcóatl: (Itezcatlahtlacol Quetzalcoatzin) dícese del delirio de katoptrofobia, en el que el paciente se transtorna al ver su imagen reflejada en el espejo y se desahuciona a sí mismo. El nombre viene del mítico rey tolano que abandonó su reino al verse a sí mismo viejo y feo. Como con el soberano, los síntomas se atenúan en estados de ebriedad.

Caso 1: Un puberto cagado le quiere llegar a un chavo que acaba de conocer en la escuela. Después de vacilar unos minutos, acaba regresando a su casa solo pensando en la conforntación decisiva. Se ve en el espejo y decide pensar en otras cosas.

Caso 2: Un suicida indeciso hace su último viaje en metro. Como todavía no sabe si se suicidará o no, para convencerse lleva en la bolsa un espejito que nada más de verse reflejado en él se deprime.

Caso 3: Un iluso estudiante de secundaria es incapaz de verse en el espejo con lentes, porque sólo tolera ver su fea cara si ve borroso.

Caso 4: Un pobre diablo se niega a usar un teléfono celular porque la carátula reflejante le recuerda lo horrible que es.

Nota: No confundir con el síndrome Moctezuma (alias síndrome Aleph ), en el que lo esperpéntico no es el sujeto que se refleja, si no la infinita azorez del universo o de los españoles o de Beatriz.

El focus mental, o cuando se siente el pensamiento ajeno

Cuando se centra la atención en cierta persona la otra persona la siente. Si están en el mismo cuarto generalmente el acosado voltareá a ver a su acosador. Tal vez se crucen la mirada y alguno la evitará, pero no cambiará el focus. El focus es algo que se siente, y así hay un tipo de comunión. Es algo difícil de quitar, y es pasable de uno a uno de los que se encuentren en el campo visual, como en la programación orientada a objetos (de ahí al nombre). De esto a la telepatía ha de haber un paso.

Decisiones, O cuando uno ya no quiere ver pasar el tiempo

Lo que nos hace lo que somos son las decisiones que tomamos. Las cosas que hemos vivido son las que hemos elegido a vivir. Tengo ganas de aventurarme y perderle el miedo a lo que vaya a pasar, a dejarme llevar de la mano de la locura a lo que los demás y elm undo me depara. Quiero iniciar mil cosas y cambiar el mundo, ser un radical que tiene iniciativa y tiene una ideología sólida, que está dispuesto y determinado.

Ya.

Ya lo decidí.

Se acabó eso de esperar sentado.

Contra el tiempo de la vida, o cuando dos semanas son como dos siglos

Hay fines de semana que parecen dos semanas, y hay dos semanas que parecen dos meses, y hay dos meses que parecen dos años, y dos años que parecen medio siglo. Al revés también hay un siglo que parece un año y un año que parece un mes y así hasta llegar a un día. Con un tiempo tan relativo ( y feathers free), y sabiendo que uno va a acabar de todos modos solo y que uno no puede engañar a la soledad por más de 12 horas (certificado ante notario). ¿Qué sentido tiene vivir?