#DomingoDeAnécdotas (11)

Te conocí en la fiesta de mi ex con el que sabía que también cogías y resultó que estudiabas en la universidad en la que yo iba a entrar al mes siguiente, y luego de que pasaste la noche conmigo una vez nos veíamos de repente con nuestros sendos grupos de amigos y me platicabas de los cogederos dentro del plantel y cómo metreabas y de tus amantes de planta y de todo lo que te hacían, y en un principio decía qué genial ser el confidente de alguien y cuando vi que eras lindo y me llevaste un pastel en mi cumpleaños y de notar cómo empatábamos porque te gustaban los lobos y eras muy sensible con los personajes y las historias de los juegos RPG y además tenías unos ojos lindísimos dije verga ya me enculé, y cuando me platicabas cómo te cogían toda la noche o lo sabroso que estaba el mamado con el que te encerrabas en la escuela de baile empecé a sentir ya no envidia sino celos y mucha tristeza de que no te fijabas en mí.

Me presentaste a tu novio y cuando terminaron le pedí que me ayudara a cocinarte un pastel porque dije si no te conquisto a cogidas igual por la panza y me llamaste para decirme que estaba muy rico y yo te había dicho que porque lo había hecho con mucho cariño y la verdad sí me pasé de azúcar, pero eso no fue lo que hizo que sí termináramos andando, fue que cuando vimos que los dos nos poníamos mal por andar cogiendo con el ex del otro -fuera de los tríos- dijimos creo que sí nos queremos. Y nos volvimos novios formales y la verdad fui feliz. Me daba risa cómo para tus amigos y familia era solo un amigo como si no fuera muy evidente que era tu pareja.

Sabía que estabas enamorado de mi ex y luego del ex de él porque veía cómo te entregabas a ellos cuando se besaban cuando nos veíamos con ellos, pero era algo que entendía y por lo menos cuando estábamos juntos no me preocupaba. Pero la putería no tiene límites, y si no se puede controlar la propia mucho menos la ajena, y era complicado reconocer el eterno conflicto de no querer lastimar a quien te quiere por estar con otros y el deseo de libertad de poder encularte de varios hombres más. Todavía no sé cuál es la solución a ese dilema. No sé si entrar en este ciclo de sufrir por alguien, conseguir su afecto, desbordarse en amor y luego compartir su sexo hasta que llegue alguien más por quien desvivirse en anhelos para que el primero termine amargándose y llenándose de rencor sea la mejor mecánica. Sé que fue lo que nos pasó. Tal vez los amores empiezan a morirse luego de darse el sí.