#DomingoDeAnécdotas (1)

te pregunté que si estabas bien porque llevabas varios días sin tuitear nada y me dijiste que sí, que era porque estabas súper ocupado y no lo creí, seguramente viste algo que te hizo sentir mal sobre alguno de tus crushes y dejaste todo, como cuando yo te he silenciado a ti porque he sentido celos de leerte triste por otros, aunque la psicóloga me dijo que era más importante saber por qué estoy tan clavado contigo, y le digo que tengo una fijación por los “chicos murakami” (por el arquetipo de ese autor de mujeres únicas y misteriosas con un intenso conflicto interior que las hace enigmáticas y fascinantes) y tal vez porque te pareces al buga que me gustaba en la secundaria, y ella me dice lo que ya sé, que te tengo idealizado y clavarse así es señal de baja autoestima, y le digo que lo tengo presente y por eso también tanto miedo de hablarte e incluso de verte, porque llegué a la conclusión de que mandarnos fotos en calzones o menos es suficiente para mí, porque tal vez conociéndote más me desencante o conociéndome tú más a mí descubras que soy una basura y me quede sin ni siquiera eso, y ahora en pandemia tenía la excusa de no poder verte por el aislamiento, y no pensé que me propondrías vernos aunque sí fantaseaba cuando me visitaras acá donde ya vivo solo, y pensaba un colchón matrimonial para cuando vengas y otro cojín para cuando vengas y si me alcanza hasta gas para que no te bañes a jicarazos cuando vengas y cojamos, aunque pienso más en si voy a llorar más cuando te abrace luego de no hacerlo con nadie en 7 meses o cuando me digas que siempre no vas a venir y yo quiera cerrar mis redes sociales también pero no lo haga porque luego dónde me desahogo