Los abusos de telcel

Telcel es una empresa tan grande (tiene más del 70% del mercado, con más de 57 millones de usuarios) que parece un monopolio. Si su red falla, sube de precio o cancela un servicio, sus afectados víctimas se cuentan por millones (y sus ganancias se vuelven millonarias también). La semana pasada su servicio de internet estuvo particularmente de la verga, y aunque las quejas por twitter se dejan ver por miles, sabemos que telcel no va a hacer nada, ni indemnizar a nadie ni condonar ningún pago.

Hagamos la enumeración de algunos de sus abusos, que aunque legales, son una mamada:

  • Cobran las fracciones de minutos como minutos enteros.
  • Si compras algún contenido para celular, te ocultan que en realidad te estás suscribiendo a un servicio que se te cobrará semanalmente, hasta que te des cuenta y lo canceles tú, porque te dicen que ellos no pueden hacerlo por ti.
  • El tiempo aire “de regalo” no te sirve para mensajes ni llamadas a números que no sean telcel.
  • Te cobran por recibir llamadas de otra región del país.
  • Ya te cobran la consulta de saldo por internet.
  • Cobran a 2 centavos el kb de navegación. Suena a poco, pero si entras a una página como esta (pesando 1.2 MB) pagas $ 245.76. Muchos al instante ya no tenemos saldo.
  • Su sistema puede tener fallos donde te cobren cosas que no deberían cobrarte.
  • Muchas quejas más en esta página.

Y si además estás en renta:

  • Te enjaretan un seguro en Inbursa. Tienes que llamar al banco para cancelarlo, después de su respectiva letanía para que no lo canceles.
  • Te cobran una fianza anual de 200 pesos, totalmente innecesaria.
  • Los 2 planes más económicos Más x Menos incluyen la ridícula cantidad de 5 SMS, para que siempre acabes pagando más de lo planeabas pagar de renta.
  • Los 6 planes más económicos Más x Menos incluyen 0 MB de navegación.
  • Si no pagas con tarjeta, un mensaje grabado te recuerda que no has pagado cada vez que quieras llamar, aunque todavía falte para tu fecha límite de pago y el estado todavía no haya llegado a tu casa.

Lo peor es que son unos cínicos desvergonzados, porque además te dicen:

  • Si la red 3G falla, pues ahí puedes usar la EDGE”, que es hasta 40 veces más lenta. Y si pagaste dos mil pesos más por tener un teléfono con 3G, a ellos les viene valiendo madres. Y por lo general, cuando falla la 3G, también falla la EDGE.
  • “Todo México es territorio telcel”. Hay lugares donde la señal es tan débil que no hay dentro de las casas, o incluso hasta la carretera más cercana.
  • “Internet ilimitado” para celular que en realidad tiene límite a los 500 MB. A este tope le llama “uso justo”, que de justo no tiene nada, y además, casi duplicó su precio en este año (de $200 a $384), sabiendo que el uso de smartphones y Ipads iba a la alza.
  • “No es que la red se haya caído, es sólo ‘Intermitencia’“ para no ser sancionados por la Cofetel, que los multaría por no brindar servicio por más de 30 minutos continuos, llaman “intermitencia” a sus caídas de sistema. Si durante todo un día tuviste servicio por un par de segundos cada cuarto de hora, no sufres de servicio nulo, sólo de “intermitencia”.

Si por lo menos la red fuera estable, pues bueno, igual se le podrían perdonar un par de cosas. Lamentablemente el servicio y la atención son pésimos, e incluso cínicos. Esperemos que pronto se aprueben las Acciones Colectivas, que nos permitirían demandar en bola a las compañías abusivas como el culero de telcel.

¡RAE maligna! ¿Por qué asesinaste a mis acentos?

Existe gente que es muy “espantada” de los cambios (incluso cuando el cambio es para bien, como todos los detractores del horario de verano). En las redes sociales hay quienes por las recientes modificaciones a la ortografía española según la RAE, se ponen como si le hubieran cambiado el nombre a su país. Que nos cambien un poco las reglas saca al paranoico que todos llevamos dentro.

Un “argumento” muy común de los temerosos a los cambios es proyectar esos cambios a absurdos ridículos. Dicen que, por ejemplo, si le quitamos el acento a “sólo”, luego van a quitar todos los acentos, luego todas las haches, luego todos vamos a escribir como emos analfabetas del metroflog y finalmente se nos va a olvidar escribir y al final nos volveremos cazadores seminómadas. Hazme el chingado favor. Algo similar decían los detractores del matrimonio gay: si dejamos que dos hombres se casen, luego van a poder casarse… ¡entre familiares! ¡Y luego con animales! ¡¡¡Y luego la poligamia y la sociedad se va a terminar y Cthulhu despertará de su sueño y nos matará a todos!!! Pero en realidad solo es fatalismo absurdo e ingenuo.

Por esto hago hincapié en 2 puntos:

1. La RAE no obliga a nadie a usar las nuevas reglas. Nadie va a multarte ni a meterte a la cárcel ni a matar a tu familia por decir “i griega” en vez de “ye”. De hecho, por lo general, nos pasamos a la RAE por el arco del triunfo.

2. Las reglas que se cambiaron fueron mínimas (y algunas hasta opcionales). En italiano quitaron la H muda hace mucho y nadie se murió, ni Dante Alighieri salió de su tumba como zombi para regañarnos y comerse nuestro cerebros (sólo se usa en el verbo avere). En contraste, cuando Gabriel García Márquez sugirió tímidamente algo similar, todos se le fueron al cuello.

Es realmente triste que unos nuevos estándares de ortografía (que de hecho son para mejor) nos indignen más que los 30 mil muertos en la lucha contra el narco, o que el 30% de nuestro país viva en pobreza. El que nos sentamos heridos por algo tan trivial como esto nos indica más bien nuestro nivel de mojigatería, lo cual es particularmente preocupante en chavos, que se supone deberían ser más abiertos con los cambios para bien.