Yo, tù, él, nosotros, el tiempo. Ustedes, un segundo, un segundo segundo. Si viene lo tomo, como Alicia en su paiís de maravillas cuando caía en el tunel, y se servía té mientras bajaba. Y ya no me pregunto nada porque sería como preguntarle a un bebé porqué quiere a su mamá, y no todo lo que hacemos tiene una razón de ser sencilla, y a veces ni conviene saberla, eso es el tiempo y la vida: un fluir. (Este artículo lo escribí en mi celular)