Los juegos del niño y cuando es en serio

La soledad te vuelve inmaduro, ingenuo y temeroso. Si me aventuro a buscar quién pudiera llegar a quererme no sólo la cago por mi naturaleza esquivosa, también mi absorvente necesidad de ser querido asusta y guarda con cautela a un corazón que sabe que ya no tiene nada qué perder.

La soledad es canija.

Y si además la vida real es más desconocida de lo que uno se imaginó es como de sabor amargo y uno es como un luchador que sabe que perderá round tras round tras round hasta que encuentre a alguien que se quiera dejar ganar y luego de ahí no salgan hasta que me quede solo de nuevo y ya no tenga ganas de hacer nada.

Las aventuras de Piltrafomán

Cuando te cancelan

Una de las cosas más deprimentes que me pueden hacer es citarme para hablarme un poquito antes y decirme que siempre no. Las excusas van de ‘mi mamá se enfermó y tengo qué hacer de comer’ hasta ‘es que me dio gripa y me siento mal’ pasando por ‘vinieron visitas y ya no voy a poder ir’.

Dios maldiga a los parientes y las gripas súbitas . Ja. Y yo de ingenuo. Sí. Creen que de verdad les creo. Sí. Los ingenguos son ellos.

Puta madre. Me quiero morir.

La banda sonora de mi vida

¿Cuántos pasos? – Zurdok
Al lado del camino – Fito Páez
Aviéntame – Café Tacuba
Bongo Bong + Je ne t’aime plus – Manu Chao
Cielo rojo – Pepe Aguilar
Come Undonde – Robbie Williams
Como sé – Julieta Venegas
Complicado y aturdido – Los pericos
Corazón Perdido – Linda
Dame una señal – Cox
Dime que no – Ricardo Arjona
Don’t let me be misunderstood – Santa Esmeralda
El 28 – La oreja de Van Gogh
El triste – José José
Espiral – Porter
Fotografía – Jumbo
Hawai 5.0 – Instrumental
How soon is now – Tatu
Inevitable – Shakira
Irresponsables – Babasónicos
Joga – Björk
La balada – La Cuca
Las batallas – Café Tacuba
La maldita primavera – Yuri
Love – Zoe
Lucha de gigantes – Nacha Pop
Mientes tan bien – Sin Bandera
Mírame, mírate – Natalia Lafourcade
Me falta el aliento – Estopa
Miss you – Blink 182
Ni tú ni nadie – Alaska y Dinarama
No me queda más – Selena
No me tientes – La gusana ciega
Perdición – La quinta estación
Piano man – Billy Joel
Playa Girón – Silvio Rodríguez
Quién como tú – Ana Gabriel
Quiero llenarme de ti – Los cinco latinos
Sálvame – RBD
She will be loved – Maroon 5
Siempre es de noche – Alejandro Sanz
Tonight, Tonight – The Smashing Pumpkins
Torn – Natalie Imbruglia
Try – Nelly Furtado
Why does it always rain on me – Travis
La incondicional – Luis Miguel
Quédate en Madrid – Mecano
Pobre de ti – Tijuana No
Se me olvidó – Gianmarco
One more time – Daft Punk

Diextrema

Mati y Rima eran dos mozos del templo de Kama. No fueron criados juntos, fue en su pubertad cuando supo uno de la existencia del otro, cuando sus miradas se encontraron reconociéndose como quien ve su reflejo. Los ojos, los labios, cada músculo era como el propio, y si uno se tendía encima del otro era como verse suspendido en el cielo, ausente de gravedad, perdido en un éter azul de no distinguir el cielo del suelo, como tumbados en una estera de espejo ahogados de un mar de aire. Pero los designios del Amor son fatuos, y Él, celoso y deleitado con su ambrosía, decidió conferirles una misión especial. Sus encuentros carnales serían como una gran flama envuelta en una pira, como hielo fundido en nieve de cristal, como terrón disuelto en otra misma arena, como ráfaga presa en remolino.

La fuerza del Xiang y las máscaras para el hombre elefante

El Xiang 象 es un ideograma pictográfico que significa y tiene forma de elefante (el trazo de arriba es su trompa). Este caracter es homófono de 像, que significa ‘parecerse‘, ‘verse como‘, y para diferenciarlo tiene agregado (a la izquierda) el radical de persona.

La fuerza del Xiang es aquella que pesa en una persona en forma de su
propia apariencia. Uno puede pretender ser diferente a como es y
disfrazarse, pero la fuerza del Xiang es invencible. Un ejemplo muy
claro del Xiang es el del hombre elefante, en el que a pesar de ser un humano, su apariencia marcó su destino de monstruo.

Uno puede usar mil máscaras para ocultar el Xiang, pero siempre hay
alguien lo suficientemente sensitivo para darse cuenta de lo que uno
parece en realidad.