Gabriel García Márquez está enamorado del caribe, y su surrealismo innato. Tal vez por eso se queda atónito al conocer el tan antípodo hielo: “La gran maravilla de nuestros tiempos”. Hay que leer uno de sus artículos donde lo explica claramente.
Ya lo había dicho en un profile anterior. “Uno es bipolar: lo profesional y lo otro.” Y en eso también he inventado término: las batallas y las luchas de gigantes.
En las batallas es uno contra los mejores del mismo ámbito profesional. Y como sólo uno es el mejor, uno trata de buscar una combinación nueva de técnicas para ser el mejor en cierta especialización particular. Pero también se pierde casi siempre.
La otra es la lucha de gigantes. Como en la canción de Nacha pop. Ahí es uno contra el mundo, “en al baja batalla cuerpo a cuerpo (y alma a alma) contra quien se quiera dejar ganar”.
Una espada dorada fija la vista al sol
Aaah…
¡Una flor de peral pasa por el rostro de una estrella fija!
El viento sopla
en dada zona asiática
y cuando el espíritu se vuelve rueda, corre por encima de las nubes
Lo aspiro
aspiro ser ciego
a volverme manzana y sol
sin parecérmeles
¡Volverme teta, sol, manzana! ¡papel, pluma y tinta! ¡volverme sueño!
Sería tan bueno volverme una tremenda métrica…
Pero esta noche tú
te subes a un coche deportivo
y desde la misma frente por una estrella fugaz.
¿Podrías tatuártela en la frente?
Una vez intenté traducir una melodía a texto. El ritmo era cortado porque la letra estaba en inglés, y era felino y agresivo pero sexy por que en el video estaba una chava con su gatito y un señor de anteojos negros por los que pasaban letras: “HE CHANGED THE BRAINS OF THE PIGGIES AND THE GRILS“. Era como un aviso. Y los batacazos y la guitarra en acordes fáciles se decían al mismo tiempo que “I don’t wanna die“. Era una ataque de sentimientos. Y unas ganas locas de ir a Papantla…