Las poses

POSE: s Postura falsa que se finge para crear en los demás una imagen propiciadora de aceptación o estima.

[POUSER: (del inglés poser) Persona que guarda una POSE]

Caso I: (POSE POR ADAPTACION) Un chavo gay que jamás habla de ‘güey’, hace un esfuerzo sobrehumano al querer hablar de ‘guey’ a sus nuevos compañeros de clase varones, para que no piensen que es una persona inferior.

Caso II: (POSE POR PRESTIGIO) Un chavo recién entrado a la Universidad trata de hacerle plática a sus compañeros hablándoles de Rayuela de Cortázar, libro que jamás ha leído. Sólo repite textualmente las opiniones que ha escuchado de otras personas.

Caso III: (POSE POR GUSTO INDUCIDO) Tras haberse reunido con sus amigos de la prepa, un chavo llega a su casa e inmediatamente descarga todas las canciones que encuentra de Rammstein. Nunca escuchará ninguna más de 5 veces, ni entenderá nunca lo que cantan, pero ahora puede decir que “son bien merol” o que “son la neta” cuando alguien las llegue a mencionar.

Existe también otra acepción, acuñada dentro de la tradición joteril intelectual de izquierda chilanga (fuente):

POSAR: vt Presumirle a la comadre lo fina, educada, elitista, profunda, intelectual, vanguardista, internacional, de buen gusto, etc., que es una misma, modelándoselo y cantándole el precio.

[POSONA: Aquella que posa]

Los caprichos

Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya…

Es de esos días de verano, vivo en el reino de soledad…
Nunca vas a saber como me siento, nadie va a adivinar cómo te recuerdo…

Días de verano , Amaral (Letra completa)

Ya le pusieron nombre

Yo las conocí como “huevos de toro”, y luego supe que también les decían “pico dorado”. Es la cerveza de barril de corona no retornable, que ya le puso nombre en sus etiquetas, “Barrilito”:

Envase antiguo y envase nuevo

Los juegos del niño y cuando es en serio

La soledad te vuelve inmaduro, ingenuo y temeroso. Si me aventuro a buscar quién pudiera llegar a quererme no sólo la cago por mi naturaleza esquivosa, también mi absorvente necesidad de ser querido asusta y guarda con cautela a un corazón que sabe que ya no tiene nada qué perder.

La soledad es canija.

Y si además la vida real es más desconocida de lo que uno se imaginó es como de sabor amargo y uno es como un luchador que sabe que perderá round tras round tras round hasta que encuentre a alguien que se quiera dejar ganar y luego de ahí no salgan hasta que me quede solo de nuevo y ya no tenga ganas de hacer nada.

Las aventuras de Piltrafomán