El monitor falleció

Ahora es cuando uno se siente más triste, cuando ve que no puede hacer nada de lo que uno sabe hacer, para lo que uno sirve. Ya no me duele lo duro sino lo tupido. Eso y que la página se calló o no sé qué y hubo la mitad de las visitas esperadas el sábado me tiene mal. Eso y otras cosas que no puedo contar acá por mi delirio de persecución. Ah. Un haiku:

Yo quería ser
El hombre de tu vida
Qué mal que tú no

El monitor vale mil quinientos pesos. Eso es 250 pesos más de lo que valieron los nuevos cristales de mis lentes, y eso que eso era una necesidad primaria y estuve una semana sin ellos.Así de canijo es esto. Ojalá tuviera trabajo.

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