Capítulo 3 párrafo 27

De algún lado habíamos sacado eso de empezar con una fecha porque en realidad estábamos un poco concientes del tiempo, lo dividíamos en días y eso nos era útil casi siempre, sobre todo para esos en que todo es un absoluto y las cosas nada más tienen un solo valor, un modo de verse, una manera de significar. A mí me gustaba sentirme libre del fluir del universo en esas borracheras interminables de vértigo que rozaban en la locura porque eran como sueños y en los sueños el tiempo no existía y volvía a ser el niño que extrañaba su ratoncito de peluche sin saber que el futuro era un cronograma de tristes abandonos que de algún modo habría de sobrevivir, aún no sabía que crecer no servía de nada más que para ir juntando las ganas de morirse y todo se volvía decadencia, y sólo necesitaba un dulce o un abrazo de mi madre o de mi abuela para ser feliz.

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