Borrachazos

(8-nov-03)

Cada pequeño roce fue una invitación amable al desate de pasión. Pasaste el dorso de los dedos por mi oreja mientras sacaba del pecho un suspiro asustado. Tus enormes pupilas de gato se habrían encogido de poderlas ver, como si la pasión se estuviera escurriendo por la mirada.

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(30-dic-03)Ya habíamos concordado en mantenerme dentro el círculo que formaban sus brazos, (ciego, ahogándome en sopor), en recargar su quijada sobre mi hombro y en simular ser más corto pegando mi oído a su pecho cuando la situación nos encontrara tirados, juntos y con sueño.

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(14-feb-04)Un brazo invisible y mudo puso la antecara del codo en mi cintura. Estaba hecho de ese líquido flamable que en ambiente se vuelve vapor dulce, que se siente pero no se puede acariciar. Hemos empapado las cobijas en todo ese sudor…

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(17 -feb-o4)Pasé mi lengua del talón a la punta por el arco de ese delgado pie de muchacho (mucho más largo que mi cara), y sintió que por mucho que intentara contener la risa, la entrepierna iba a explotarle, inevitablemente.

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